Querido Mono:
¿Qué podría decirte que no te haya dicho ya? Aun así, mi corazón insiste en expresarlo: me siento profundamente feliz y agradecida con Dios, con la vida y con el universo por haberme regalado la dicha de coincidir contigo en este plano.
¿Cómo olvidar aquel día, hace un año? Desde el primer momento en que te vi, sentí cómo mi alma se inclinaba hacia la tuya. Fue un instante mágico, inexplicable. Me enamoré. Al principio fue ese amor de mariposas en el estómago, de adrenalina, de emoción pura. Era hermoso, pero efímero… o eso creí. Porque con el paso del tiempo, al conocerte de verdad, al compartir risas, retos, lágrimas y sueños, mi amor por ti se transformó en algo más profundo, más sereno, más real.
Hoy estoy enamorada de ti con conciencia y con intención. Amo al hombre que eres, y también al hombre que sueñas ser. Agradezco todo lo que has hecho para que esto funcione, y me agradezco también a mí misma por luchar, por creer, por sostener este amor contigo. No siempre es fácil, lo sabemos. Pero la dicha de abrazarte, verte, tocarte… eso supera cualquier dificultad.
Tú mismo me lo dijiste alguna vez: el amor todo lo puede, y hoy puedo decir que lo entiendo. Porque esto que sentimos no es un amor cualquiera. Nuestra conexión es única, tan intensa y verdadera, que sé que permanecerá conmigo siempre.
Desde que llegaste a mi vida, todo tiene más sentido. Tengo motivación, propósito, ganas de ser mejor cada día. Y aunque antes de conocerte ya vivía en paz, era una paz quieta, sin emoción. Tú llegaste a agitarme el alma con sonrisas infinitas, ilusiones nuevas y una alegría que me hace sentir verdaderamente viva.
Feliz primer año de seguir eligiéndonos, mi monito. Gracias por existir, por amarme, por quedarte. Como siempre me dices: sonríe, sé feliz. Hoy te lo pido yo a ti: no dejes que nadie apague jamás tu sonrisa.
Te amo, amor mío. Hoy, en esta vida y en todas las que vengan.
Gracias por todo.
❤️
No hay comentarios.:
Publicar un comentario